Herramientas para conocer, prevenir y manejar el riesgo de abuso sexual infantil y adolescente en los entornos digitales.

¿Por qué mi hija o hijo puede ser víctima de abuso sexual?

Cualquier niño, niña y adolescente puede ser víctima de abuso sexual porque a su edad:

  • Tienden a confiar en las personas de las cuales dependen y en las que les ofrecen cuidado y protección.
  • Han aprendido que los niños “buenos” son “obedientes” y “respetuosos” con las personas mayores.
  • Tienen poca información y experiencia para diferenciar las expresiones afectivas y las actividades sexuales que favorecen el bienestar en las relaciones interpersonales.
  • Están dispuestos a hacer lo que hace la mayoría de las personas de su edad porque quieren ser parte de su grupo.

Tenga en cuenta:

Las expresiones afectivas y las actividades sexuales que promueven el bienestar físico, psicológico y social en las relaciones interpersonales son aquellas que reconocen los derechos humanos de todas las personas involucradas.

También hay que tener en cuenta que el abuso sexual puede ocurrir en todas las comunidades y en todas las familias, independientemente de si son ricas o pobres. Sin embargo, algunas características personales de niños, niñas y adolescentes, de sus familias, del medio en el que viven y del contexto normativo y cultural pueden facilitar, aún más, la acción de los abusadores sexuales. A continuación, se mencionan algunas de las características que se encuentra con mayor frecuencia:

Características personales de los niños, niñas o adolescentes que pueden hacerlos vulnerables:

  • Tienen inquietudes (curiosidad) sobre sexualidad y no cuentan en su entorno cercano con fuentes de información confiables sobre el tema o no se atreven a plantear sus dudas y no han desarrollado habilidades para distinguir las fuentes de información acerca de la sexualidad que son confiables. Ingresan a Internet para obtener información sobre asuntos tan diversos como los cambios que experimentan en la pubertad, el significado de términos como masturbación, coito, relaciones sexuales, homosexualidad, embarazo, anticonceptivos, condón, orgasmo; métodos para conquistar y enamorar a alguien que les atrae o para manejar o terminar con una relación afectiva.
  • No han desarrollado habilidades para identificar las situaciones y los comportamientos que los ponen en riesgo o manejar los comportamientos de las personas que intentan involucrarlos en situaciones de abuso sexual.
  • Niños y adolescentes hombres a quienes se les ha enseñado que los “verdaderos hombres” son capaces de hacer cualquier cosa, incluso lo más arriesgado, porque son valientes y no le temen a nada.
  • Niñas y adolescentes mujeres a quienes se les ha enseñado que su valor personal se basa en su capacidad para atraer a los hombres y que creen que una “mujer que vale la pena” es dócil, complaciente, obediente.
  • Sienten que en el medio en el que viven no cuentan con personas de confianza para comentarles lo que les está ocurriendo en Internet y para hablar sobre las situaciones y comportamientos que les generan miedo, incomodidad, culpa o vergüenza. Prefieren no compartir lo que les está ocurriendo por temor al castigo o a que les decomisen el celular, les prohíban el acceso al computador o les restrinjan el uso de Internet.
  • Tienen baja confianza y seguridad en sí mismos/as, necesitan sentirse atractivos/as y buscan confirmar que son capaces de atraer a otras personas, aspiran a ser populares en su grupo de pares. Tienen dificultades para establecer y mantener relaciones interpersonales en su grupo de pares.
  • Viven en un contexto conflictivo del cual quieren aislarse o escapar, pueden percibirse rechazados, son solitarios o no cuentan con quién conversar y compartir actividades cotidianas.
  • Tienen dificultades para establecer y mantener relaciones interpersonales en su grupo de pares.
  • Aspiran a ser populares en su grupo de pares.
  • Necesitan atención, reconocimiento, aceptación y afecto, sentirse “especiales”, “importantes”, “únicos”.
  • Solitarios que no cuentan con quién conversar y compartir actividades cotidianas.
  • Consideran que el uso de la fuerza, la manipulación y el chantaje son alternativas apropiadas para conseguir lo que uno quiere en las relaciones interpersonales.
  • Viven en un contexto familiar, escolar o comunitario conflictivo del cual quieren aislarse o escapar.
  • Desean objetos, materiales, recursos o privilegios que son de difícil acceso en el medio en el que viven, como ropa y accesorios, juguetes, equipos electrónicos, participación en actividades, boletas para cine, actividades deportivas o para espectáculos públicos, dinero, sustancias psicoactivas, encuentro con artistas, deportistas o personas atractivas, ricas y famosas.
  • Sienten la obligación de conseguir dinero para contribuir al sustento familiar.

Tres claves para identificar adolescentes con mayor riesgo de ser víctimas de abuso sexual:

  • Piensan que hablar con extraños sobre asuntos sexuales por Internet no es peligroso
  • Creen que todas las personas de su edad comparten mensajes, fotografías y videos con contenido sexual por Internet; es decir, piensan que es “algo normal a su edad”, “es algo que todo el mundo hace”, es “algo que las personas que aprecian y admiran consideran que está bien”
  • Opinan que para ser populares es importante tener muchas amistades en las redes sociales

Características de la familia

Con respecto al abuso sexual en línea, hay diferentes aspectos de la familia que hacen que algunos niños, niñas o adolescentes sean menos fuertes y resistentes a la acción de los abusadores sexuales que se encuentran cuando navegan por Internet. El abuso sexual en línea es más probable que se presente en familias en las cuales:

  • Niñas, niños y adolescentes no reciben información oportuna y adecuada sobre la sexualidad.
  • Hay dificultades para expresar las emociones y para comunicar abiertamente el afecto.
  • Las personas adultas no saben cómo definir reglas, establecer límites y exigir su cumplimiento de manera apropiada; no se permite que niñas, niños y adolescentes participen en el proceso de tomar decisiones que les afectan o se usa la violencia para resolver conflictos o imponer la autoridad.  
  • No se fomenta el desarrollo de la autonomía, es decir, la capacidad para decidir de acuerdo con criterios personales teniendo en cuenta las consecuencias que las propias acciones tienen para las demás personas.
  • Las personas adultas desconocen la vida cotidiana de los niños, niñas y adolescentes: dónde están, con quién andan, en qué actividades participan; se considera que niñas, niños y adolescentes son menos importantes que los adultos y, por lo tanto, tienen menos derechos.
  • Niñas, niños y adolescentes tienen miedo de comunicar lo que sienten, lo que piensan y lo que hacen.
  • Los hombres tienen más autoridad, poder, oportunidades, privilegios, recursos y ventajas que las mujeres; las funciones y obligaciones están organizadas según el sexo de las personas, es decir, a las mujeres se les asignan las tareas del hogar, mientras a los hombres se les exige encargarse de traer el sustento de la familia; se piensa que las mujeres merecen un trato distinto al de los hombres.
  • Se aprueba la violencia hacia las mujeres cuando no cumplen con las normas sociales que establecen cómo deben ser y comportarse; por ejemplo, cuando salen a la calle con determinado tipo de ropa, cuando asisten solas a espectáculos públicos o andan de noche por la calle, cuando se niegan a tener actividad sexual con su pareja.
  • No cuentan con apoyo social.

Características del medio social y cultural

El ambiente escolar, comunitario y social en el que nacen y crecen niñas, niños y adolescentes es fundamental para su bienestar. Se ha encontrado que las siguientes características del medio social y cultural pueden facilitar el abuso sexual en línea.

  • Negar a niñas, niños y adolescentes el derecho a recibir educación de la sexualidad.
  • Asumir que las mujeres, al igual que los niños, niñas y adolescentes tienen menos derechos que los hombres.
  • Asumir que el hombre es el que tiene el poder para tomar decisiones en todos los contextos y las áreas de la vida: la familia, la comunidad, las organizaciones, la política.
  • Creer que las mujeres y los hombres que son agredidos sexualmente hicieron algo para que eso pasara, es decir, se lo merecen.
  • Considerar que hay circunstancias en las cuales se justifica el uso del castigo físico hacia niñas, niños y adolescentes o la violencia hacia las mujeres.
  • Usar a las mujeres como objetos, es decir, como un medio para obtener placer (p. ej. pornografía), vender productos (p. ej. publicidad y mercadeo) o conseguir beneficios, bienes o servicios (p. ej. explotación sexual comercial).
  • Aceptar la violencia como una alternativa válida para resolver conflictos.
  • Pensar que la fuerza y la coerción son alternativas legítimas para lograr el consentimiento sexual en las relaciones de pareja romántica.
  • Creer que los hombres siempre deben estar dispuestos a tener actividad sexual y, por lo tanto, nunca son víctimas de violencia sexual.
  • Esperar que el hombre tenga más experiencia sexual que la mujer y que él siempre tenga la iniciativa en la actividad sexual.
  • Culpar a la víctima de la violencia sexual porque se asume que hizo algo para que la situación ocurriera, por ejemplo, que usó ropa demasiado apretada, salió sola con una persona que acababa de conocer, entabló amistad por Internet.
  • Baja presencia de las instituciones del Estado, con pocas fuentes de apoyo social para niñas, niños y adolescentes.
  • Altos niveles de impunidad en casos de violencia sexual.

 

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